2007/03/12

El que cree que en el mundo los diablos nunca andan sin cuernos y los locos sin cascabeles, será siempre víctima o juguete de ellos. Agreguemos a todo eso que, en sus relaciones, las personas hacen lo que la luna y los jorobados, es decir, que no nos enseñan nunca más que una cara; tienen un talento innato para transformar su rostro, por medio de una mímica hábil, con un disfraz que representa exactamente lo que debieran ser en realidad; ese disfraz, cortado exclusivamente a la medida de su individualidad, se adapta y se ajusta tan bien, que la ilusión es completa. Cada cual se lo pone siempre que se trata de hacerse acoger bien. No debe uno tampoco fiarse de él más que de su disfraz de tela encerada, recordando el excelente proverbio italiano: Non é si tristo cane, che non mení la coda. (No hay perro tan desdichado que no mueva la cola.) Arthur Schpenhauer.

 

Ponele que esto lo hizo Zombie! el aburrimiento, oh, el aburrimiento